La "pimienta" en el beisbol

Las reglas no escritas del beisbol, ese “librito sagrado” que tal vez no existe, pero que muchos peloteros y aficionados respetan o piden que se respete a toda costa.

“No robar bases cuando se tienen muchas carreras de ventaja”, “no trates de romper un sin hit con un toque de bola”, “no te pares en la loma del pitcher”, esta y otras reglas pasan de generación en generación, sin que nadie las cuestione.

Hasta principio de la década pasada pocos se atrevían a desafiar este código no escrito, pero, como todo en el mundo actual, las cosas cambian.

El pasado martes, el pelotero dominicano Juan Soto fue criticado por haber celebrado luego de dar el hit que puso arriba a su equipo, los Nacionales de Washington, en el juego de comodines, al mismo tiempo que era puesto out corriendo entre segunda y tercera base.

Seguramente para todo aquel que tomó un bat, un guante o una pelota en el siglo pasado, resulta impensable la idea de festejar un hit, un home run o un ponche frente a los rivales, a riesgo de un buen pelotazo en el siguiente turno de bateo.

Pero poco a poco, desde la profundidad del “dugout”, esta idea ha ido cambiando, apoyada principalmente en los jugadores latinos, que han agregado esa “pimienta” a un deporte que parecía no haber variado durante décadas.

La resistencia al cambio ha sido grande y durante un tiempo fue apoyada por los mismos directivos y el comisionado de la MLB.

Con la asistencia más baja en 16 años y los televidentes alejándose de las plataformas tradicionales, la liga ha tenido que relajar un poco sus medidas.

La misma NFL tuvo que levantar un veto a las celebraciones que inició en 2006, cuando notó que eran necesarias para el espectáculo y los mismos aficionados las exigían.

Fue así que en 2017 se quitó el castigo y se permitió a los jugadores festejar sus anotaciones e intercepciones mientras estas no fueran excesivas, algo que eventualmente la misma liga capitalizó premiando al final del año a la mejor de ellas, con ayuda de los votos en redes sociales de los mismos fans.

La pasión en los festejos, que ha ido en aumento en las Ligas Mayores, tal vez obedezca a que son precisamente los latinos los que han tomado el control de la pelota en los últimos años.

Según datos de MLB, 27.4 por ciento de sus jugadores son originarios de Latinoamérica o el Caribe, tan solo por debajo de los jugadores caucásicos y muy por encima de los afroamericanos.

La “pimienta” del pelotero latino parecía no caber en una liga tradicional, pero poco a poco ha encontrado su espacio a pesar de la oposición y tal vez pronto veamos más de ellos.

Con un deporte que está constantemente en búsqueda de atraer más fanáticos y dinero a sus arcas, cambiando reglas para agilizar el juego, permitiendo a los peloteros tener un fin de semana con uniformes especiales, no resulta difícil imaginar que pronto sean ellos mismos quienes inviten a los peloteros a celebrar y capitalizarlo de alguna manera.

#hitazo

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