Martes 13, la antesala del infierno

Como en las carteleras de los mejores cines del país, este MARTES 13 de agosto es la antesala de una semana cargada de emociones en la Liga Mexicana de Beisbol.

Desgraciadamente no estamos hablando del terreno de juego, sino de las oficinas donde despachan los directivos que el jueves se reunirán en Monterrey para tener una “tet a tet” (reunión) amistoso (hasta creen) a dos semanas de que termine la polémica temporada 2019.

Las heridas del sisma de 2017 no cicatrizaron del todo. Siguen supurando y doliendo. Los nuevos líderes que llegaron a “salvar” la liga no han hecho su trabajo. No sé por qué me recuerda al tiempo que a nivel nacional un partido político sacó al “dinosaurio” del poder sólo para darnos más con lo mismo.

En la Liga Mexicana se hablan de muchas cosas, pero el tema central es el fallido convenio de venta de peloteros a las Ligas Mayores. Ese es el tema que ha unido a todos (casi todos) en contra del que debería ser el líder del grupo: Javier Salinas, el presidente del circuito.

Los equipos que más trabajaron en sus academias, en sus sucursales, fueron castigados duramente con ese acuerdo y ahora están despidiendo gente porque las pérdidas son millonarias. A muchos otros equipos, a los flojos, a los que son comparsas, les vale un cacahuate. Esos se deben ir poco a poco.

Se habla de romper la liga para volver a empezar desde las cenizas luego de 90 años de historia. Eso no le conviene a nadie. Ni a Sultanes, ni a Diablos, ni a Monclova, ni a Tijuana. Todos perderían con una separación. Por eso fue que en 2017 llegaron a un acuerdo.

La solución en este caso es más fácil de lo que creen. Desaparecer el consejo, integrarlo de nuevo pero con fuerzas equilibradas; dejar que Javier Salinas termine la presente temporada pero buscar de inmediato un hombre que sepa de beisbol, que se apasionado de raíz y que esté preparado en las mejores universidades del país (y sí se puede, en el extanjero). Que hablé inglés al 100 por ciento para que no lo chamaqueen los gringos, que sea amable con los directivos y con la prensa, que tenga un plan de beisbol y también de negocios.

Como dijo recientemente un directivos ex fifí y ahora de la raza: Al momento de entrar a la reunión amistosa (porque al parecer no es asamblea oficial) hay dejar los egos en los aviones particulares (muchos directivos vuelan en sus propios aviones) y tratar de salvar con humildad e inteligencia una liga que nos ha dado tantas satisfacciones, pero que se ha marchitado precisamente por cuidar los intereses de unos cuantos.

No suena complicado… ¿o sí?

Buena suerte.

#hitazo #hectorbencomo

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