Premio a la mediocridad

En su boletín del martes, la Liga Mexicana informó que la asistencia a los parques subió un 8 por ciento con respecto a 2017 y que todavía faltan por sumar las entradas que vengan en la postemporada del torneo Otoño 2018.
Una de las principales preocupaciones de los dueños de la LMB era precisamente llevar más gente a las tribunas. Si esta meta se logró en tan poco tiempo… ¿por qué meter reversa en la idea de los dos torneos cortos y volver a una temporada larga en la que 12 de los 16 equipos van a clasificar al playoff?
Sin duda es para tratar de que las plazas “chicas” tengan la oportunidad de alcanzar el ansiado playoff. En pocas palabras, es premiar la mediocridad que vive la liga con la mitad de sus equipos.
Con el anuncio del plan de juegos para la temporada 2019, La Liga Mexicana retrocedió casi 20 años en el tiempo al copiar un sistema de competencia que se utilizó a principios de este siglo XXI.
La asamblea decidió el martes que el próximo año se jugará un calendario de 120 partidos, con dos vueltas, dos zonas (norte y sur), sistema de puntos y con un pase al playoff de 12 de los 16 equipos. Es decir, de cada zona habrá seis clasificados. Los clasificados 3 y 6, así como los 4 y 5 jugarán un primer playoff y los dos ganadores irán contra los líderes de zona, a los que daremos los números 1 y 2.
No habrá “lucky loser” como en la Liga Mexicana del Pacífico y eso es bueno, porque le quitas la posibilidad a un equipo ya eliminado, de seguir adelante y llegar a ser campeón.
Si bien los dos torneos cortos que se viven en este 2018 no dejaron a todos contentos, la verdad es que el sistema era justo y exigía a los equipos y jugadores estar siempre en la pelea. No había tiempo para descansar o tirarse a la hamaca. Los extranjeros debían funcionar o eran dados de baja.
Ante la presión pública, los directivos de la LMB buscaron la solución y luego de muchos estudios (eso queremos creer) decidieron copiar lo que ya se hizo en el pasado y que, por alguna razón, tuvo que dejarse en el olvido.
No supieron defender una idea original que tiene sus pros y contras, pero que es original y se puede mejorar. Tuvieron miedo al éxito propio, a la innovación, y decidieron premiar la mediocridad es lugar de hacer una liga más fuerte, quizás con menos equipos.
LOS EJEMPLOS DEL PASADO
En el año 2000 se jugó una temporada de 102 juegos a dos vueltas, con 16 equipos divididos en tres zonas (una zona tenía seis clubes y las otras dos, cinco conjuntos), dos vueltas, sistema de puntos y con ocho clasificados (dos de cada zona y dos comodines).
En 2002 se hizo un pequeño ajuste al tener solamente dos zonas de ocho equipos cada una. Se quitó el sistema de puntos y clasificaban los primeros ocho del standing global. El playoff se jugaba el primero contra el octavo, el segundo contra el séptimo, el tercero contra el sexto y el cuarto contra el quinto.
En 2004 se volvió al sistema de puntos, en dos zonas de ocho, con dos vueltas. Clasificaban los primeros cuatro de cada sector. Los puntos se entregaban de la siguiente manera: 8 para el primero, siete para el segundo, 6.5 para el tercero, seis para el cuarto, 5.5 para el quinto, 5 para el sexto, 4.5 para el séptimo y cuatro para el octavo.
MUCHA GENTE AFECTADA
Cuando se puso en marcha el calendario con dos torneos cortos en 2018 muchos jugadores se vieron afectados porque su tiempo de sueldo se redujo según clasificaran sus equipos. Por ejemplo, los jugadores de Sultanes o Yucatán, que llegaron a la final, tuvieron más semanas de pago que los de Laguna o Tabasco, que no alcanzaron playoff. Algunos equipos respetaron los tiempos y dieron sueldos completos a sus jugadores, pero no fueron todos.
Ahora, en 2019 los peloteros que jugaban en la LMP no tendrán el tiempo para poder competir en las dos ligas y deberán negociar contratos de un año. Muchos no tendrán esa suerte y deberán escoger en dónde quieren participar.
Hay cronistas que trabajan en verano e invierno, ampayers, coaches, entrenadores físicos e incluso los bat boys que reunían entre las dos ligas cuando menos 10 meses de salario.
¿DECLARACIÓN DE GUERRA?
Desde la llegada de Javier Salinas como presidente de la LMB, se sintió un ambiente de reto hacia la Liga Mexicana del Pacífico. Los directivos de la costa decidieron comenzar su temporada 2018-19 con 12 extranjeros, dando tiempo de que algunos “caballos” jueguen la final de la Liga Mexicana, descansen y se reporten allá por noviembre.
Con una temporada de verano 2019 que abarca de abril a noviembre, el reto es más que claro. ¡Los peloteros, los ampayers y hasta los cronistas son nuestros! Busquen los suyos.
SISTEMA QUE BAJA LA INTENSIDAD
Una de las ventajas de los torneos cortos era la intensidad con la que se vivían casa uno de los partidos porque no había mucho margen de error. Sólo 57 partidos para definir a los mejores.
Vimos mejores extranjeros que en otros años porque los directivos buscaron por todos lados el talento desperdigado en las ligas independientes. Nunca hubo tranquilidad en las oficinas de los equipos trabajadores. Monclova, Tijuana y Sultanes, por ejemplo, le dieron varias repasadas a sus planteles y no se tocaron el corazón a la hora de cambiar de jugadores.
Con el sistema de 12 clasificados de 16 equipos que imperará en 2019, habrá tiempo para esperar a que los foráneos tomen ritmo. Sólo dos equipos quedan fuera, así que la probabilidad de clasificar es muy alta. Para muchos directivos mediocres la meta será sobrevivir y decirle a su afición: estamos en playoff… aunque hayan jugado muy debajo de los .500 de promedio.

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