Se quejan peloteros de mal trato

Cuando el joven mexicano firma con un equipo profesional, él y su familia se hacen muchas ilusiones sobre el futuro. En su mente adolescente sueñan con llegar a las Ligas Mayores o cuando menos a ser profesionales en la Liga Mexicana.
El camino siempre ha sido largo y sinuoso para la mayoría. Primero las academias, luego las ligas de desarrollo y en ocasiones el olvido, porque la competencia es mucha y los equipos no tienen el dinero suficiente para ponerle igual atención a todos prospectos.
Esta es la segunda vez que toco el tema porque al parecer a los directivos les importa un comino lo que pasa con sus jugadores, en este caso específico de los Sultanes de Monterrey (11) Durango (9), Dos Laredos (2), Campeche (2) y Tigres (1) que juegan en la Liga Norte de México con el equipo de la ciudad de Tecate y no reciben el trato de profesionales que merecen.
Ellos se quejan sin poder dar la cara porque temen a las represalias. Temen que sus carreras se trunquen de manera definitiva, aunque por las condiciones que viven actualmente sienten que no van para ningún lado. Algunos, desilusionados con esto, quizás prefieran probar suerte en otra profesión.
Estos jóvenes tienen que soportar condiciones extremas de calor (superiores a los 40 grados centígrados en este tiempo) con un abanico y a veces ni siquiera eso, hacinados en una casa donde duermen en literas y colchones en el suelo.
Son atletas de “alto rendimiento” que reciben de desayuno un pan con jamón y agua fresca. La comida y la cena tampoco son algo como para presumir. El otro día les dejaron la cena en la mesa y cuando regresaron del partido estaba llena de hormigas.
Algunos de ellos están allá para comenzar un periodo de rehabilitación pero ¿qué creen? Ni siquiera tienen un trainner (entrenador). Que esperanza que alguien les ponga atención especial si no tienen ni hielo para bajar la inflamación del brazo después de lanzar.
No tienen pelotas para el entrenamiento y son contadas las que usan para el juego oficial. Hace poco se fueron de gira y como no tienen utileros nadie subió los utensilios de trabajo y tuvieron que jugar con cuatro bats quebrados que les prestó el otro equipo.
Los jugadores que pertenecen a Sultanes han tratado de hablar con el gerente, Miguel Flores, y todo ha sido inútil. Alguna vez les mandó un whatsapp diciendo que tenían que cumplir con el compromiso.
Ellos quisieran que el vicepresidente, Guillermo González Elizondo, supiera la situación porque ha demostrado interés en el pelotero del primer equipo. Quizás también les brinde su apoyo si sabe de esta situación.
A la temporada le quedan unos días más y como el equipo no ha tenido una buena actuación, pues deberán regresar a casa en un par de semanas.
Pero quedará el recuerdo de esta mala situación, misma que quizás haga recapacitar a algunos de ellos sobre su intento de llegar a las alturas en el beisbol o dedicarse a otra cosa.
Hace unos días trascendió que las intenciones de algunos directivos de la Liga Mexicana son desaparecer la academia Alejo Peralta, suspender la Liga Invernal y dejar de mandar jugadores a la Liga Norte de México. Todas estas acciones en respuesta a la intervención de las Ligas Mayores en la firma de jugadores mexicanos.
Actualmente la MLB ha suspendido la compra de jugadores mexicanos a equipos de la LMB en la búsqueda de mejores condiciones para los deportistas que son exportados. Les parece injusto que los equipos nacionales se queden con el 75 por ciento del costo del pelotero y que los derechos de retorno les sigan perteneciendo a pesar de que ya hicieron negocio con ellos.
En este momento los clubes de las grandes ligas están en libertad de comprar jugadores que no tengan convenio de trabajo con la Liga Mexicana. Ya lo están haciendo…
La venta de elementos mexicanos a Estados Unidos se había convertido en una buena fuente de ingresos para los clubes aztecas. El problema es que algunos equipos firmaban muchos jóvenes y los mantenían bajo su tutela para siempre, incluso si no tenían planes para ellos. De esa manera se perdió mucho talento en los últimos años y nuestra representación en la MLB cada vez era más raquítica.
El beisbol mexicano está en una encrucijada en la que tienen que volverse más humanos con sus peloteros en desarrollo. No pueden mandarlos a jugar sin las herramientas necesarias y, lo peor, olvidarse de ellos mientras sufren carencias y no son tratados como profesionales.

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