Cuidado con los vivales del beisbol

Hacer campañas sociales es bueno, pero no es la prioridad que debe tener la Liga Mexicana en estos momentos de transformación, en los que deportiva y económicamente busca un camino que los lleve al éxito.

Lo digo porque a raíz de que las Ligas Mayores congelaron la compra venta de jugadores mexicanos pertenecientes a clubes de la Liga Mexicana, se ha sentido un “río revuelto” en el que muchos “pescadores” van a querer sacar ganancia.

Sólo en Monterrey, lugar desde donde escribo esta columna, he visto cómo varios “promotores” se acercan a la gente que maneja el beisbol infantil o amateur con la idea de formar academias. Les venden la idea de que son “compadres” de un “picudo” que trabaja con un equipo de grande ligas y que ayudará para que esos prospectos sean vendidos en un precio más alto.

Hacen eventos para “detectar talento” y ofrecen becas en Estados Unidos, logrando engañar a padres de familia que no están bien informados.

Un joven pelotero requiere de varios años para pulir sus talentos. Es falso que un chamaco va a salir del barrio a la firma con un equipo de Ligas Mayores.

El proceso es largo y debe estar supervisado. Por ejemplo, la Academia Alejo Peralta de la Liga Mexicana ha visto desfilar miles de prospectos durante años y son contados aquellos que duran menos de dos o tres años. También son contados los que logran firmar para equipos de Ligas Mayores.

En el peor de los casos, un alto porcentaje de esos prospectos ni siquiera llega al beisbol profesional.

¿Cómo una academia improvisada, con gente extranjera puede garantizar a los padres de familia que su hijo va estar en buenas manos, que va recibir buena instrucción deportiva, servicio médico y esas cosas caras que se necesitan para que los jóvenes se conviertan en reales joyas del beisbol?

No se dejen engañar por personas que dicen tener la llave del éxito. Mejor pregunten dos o tres veces, consulten a gente que sabe de esto y, en el último de los casos, esperen a que haya una solución al conflicto actual entre la MLB y la LMB.

Y en eso debería estar trabajando el presidente de la Liga Mexicana, en llegar a un acuerdo con las Ligas Mayores y evitar que el gran mercado mexicano del beisbol se convierta en un caos que en el futuro aleje a los jóvenes del beisbol por el manoseo que se está dando en este momento.

BIEN POR WILLIAMSPORT

En el beisbol mexicano copiamos muchas cosas de Estados Unidos, pero cuando las “tropicalizamos”, es decir, las hacemos a nuestro estilo, por lo general les damos en la maceta.

El sistema Williamsport está en uno de sus mejores momentos a nivel Estados Unidos. Cada vez tienen más y más sólidos patrocinadores. Su imagen en la sociedad norteamericana es de primera categoría.

Y algo que me tiene sorprendido es cómo ha hecho que las Ligas Mayores colaboren con ellos de una manera en que parece un sueño.

Desde el año pasado se juega un partido oficial de grandes ligas en Williamsport, a pesar de no tener un parque con el aforo necesario para que sea negocio. Asimismo, en esta semana de la Serie Mundial de Ligas Pequeñas (16 al 26 de agosto) los equipos de la gran carpa utilizarán uniformes vistosos y en lugar de su apellido en la espalda tendrán su apodo.

Que el “gigante del beisbol” se rinda a tus pies no es cosa fácil. Son años de hacer bien las cosas y se construir confianza.

¿Y en México? El sistema de Ligas Pequeñas afiliado a Williamsport en México ha crecido tanto que se ha vuelto difícil de manejar. Al contrario de lo que pasa en Estados Unidos, el caos impera en la mayoría de los eventos, no hay un sistema central solvente que resuelva la problemática que te da un país tan grande como el nuestro. No hay patrocinadores, no hay ni siquiera un parque oficial en Monterrey para los nacionales. Mientras allá las grandes cadenas como ESPN pagan millones de dólares por transmitir… acá son los propios padres de familia quienes con su celular en mano narran los partidos.

Aún así, con el esfuerzo de los papás y las mamás, han surgido muchos peloteritos de calidad con el tiempo ha sido firmado por equipos profesionales. ¿Y cuál es la relación de la Liga Mexicana con las Ligas Pequeñas de México? Ninguna.

No se trata de dejarlos entrar al estadio gratis de vez en cuando, de regalarles pelotas usadas. Se trata de hacer programas serios y transparentes por el bien de las Ligas Pequeñas de México.

Creo que es tiempo de hacer una sinergia real entre ambas instituciones para que los equipos de la Liga Mexicana “adopten” a las Ligas Pequeñas, las apoyen económicamente y con instructores. Quizás la recompensa sea que esos niños firmen con los equipos nacionales y sus ligas reciban una compensación. Sería justo.

Soñar no cuesta nada.

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