Una grosería a la historia

Retirar el número de un pelotero y colocarlo en la barda del estadio es un homenaje a los años de esfuerzo y la calidad de un jugador. Es algo que se gana y que no se puede arrebatar con el tiempo, ya sea a propósito o por negligencia. En el Palacio Sultán, al parecer la nueva administración se ha olvidado de sus inmortales al “retirar” literalmente los números de sus estrellas ignorándolos olímpicamente.

Lo más triste del caso es que el gerente deportivo de los Sultanes, Miguel Flores, es uno de los afectados porque en 2011 fue el último jugador en recibir ese honor. También resulta inconcebible que José Maiz García, presidente del equipo, no haya hecho nada para que la imagen de su padre regrese a donde la colocaron en 2007.

El ingeniero José Maiz Mier recibió el honor como directivo y aunque nunca portó un uniforme, decidieron retirar el dígito 1.

Las imágenes de los inmortales sultanes aparecieron en marzo, cuando arrancó la temporada Primavera 2018 de la LMB, pero como hubo defectos de fabricación en el material, decidieron quitarlos todos… y hasta la fecha.

LOS NUEVE GRANDES

En total son nueve números los que se han retirado en la historia del Club de Beisbol Monterrey, que inicia en 1939. Esta franquicia es la más antigua de la Liga Mexicana y desde su fundación nunca ha salido del viejo circuito.

El primer número retirado fue el de Epitacio “La Mala” Torres en 1994. Torres fue novato del año con el Carta Blanca de 1939. Ídolo de multitudes poseía el brazo más poderoso de su tiempo y era un excelente bateador zurdo. Portaba el número 7.

Luego vino el homenaje a Daniel “La Coyota” Ríos, lanzador derecho nacido en Texas y que fue pilar de los Sultanes por muchos años. En 1995 le brindaron esa distinción. Su dígito era el 5.

Un año más tarde, 1996, el 21 de Héctor Espino quedó inmortalizado. Al año siguiente, 1997, Arturo González vio que su 22 quedaba plasmado en la barda del estadio Monterrey.

No podía faltar el 17 de Lázaro Salazar, el manager cubano que le dio tres títulos seguidos al club en 1947, 48 y 49.

Aunque nació en Veracruz, Vinicio García fue adoptado por Monterrey y dedicó varios años a cubrir la segunda base de los Sultanes. Su 9 quedó para siempre en el recuerdo.

El 13 de Felipe “Clipper” Montemayor también recibió la deferencia en 2006.

El 22 de marzo del 2007 fue retirado el número 1 como homenaje al ingeniero José Maiz Mier, quien fuera parte importante para la adquisición del club, así como en la construcción del Palacio Sultán. El último número retirado fue el 20 de Miguel Flores, el 10 de julio del 2011.

Como la historia no para, los buenos jugadores siguen escribiendo historia y actualmente hay una lista de espera de cuando menos tres grandes que han portado la franela de los Fantasmas Grises.

Según Horacio Ibarra, historiado de beisbol, por orden de antigüedad aparece Jaime Corella (6), el cátcher que tiene las mejores estadísticas defensivas en la historia del club y de la Liga Mexicana en general. Corella no recibió la publicidad de otros receptores de sus tiempos, pero los números hablan por él.

Luego viene Remigio Díaz (32), fino parador en corto ganador de seis guantes de oro durante su estancia en los Sultanes. Es el mejor short stop defensivo en la historia del equipo y fue parte de los títulos en 1991, 1995 y 1996.

Edgar Quintero (8). Se retiró hace poco, pero ha dejado cifras interesantes en los anales del equipo regiomontano. El sinaloense figura segundo en cuadrangulares de por vida en Monterrey, sólo atrás de Héctor Espino. Es el mejor jonronero zurdo de los Sultanes.

Con el paso del tiempo la lista seguirá incrementándose, pero es HOY cuando la directiva debe ponerse las pilas y compensar esa “grosería” que comete con sus inmortales.

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