Torneos cortos ¿éxito o fracaso?

Ha terminado el primero “torneo corto” de la Liga Mexicana, este experimento que no es idea de Javier Salinas, sino de algunos directivos que pensaron que teniendo más playoffs, habría más emociones y más dinero en las taquillas.

Por un lado, las emociones y el dinero fue verdad, pero sólo para unos. Los directivos de Monterrey están con una sonrisa de oreja a oreja porque con entradas de 21 mil personas por partidos (conste, la mitad son con boleto regalado) los esquilmos son abundantes y eso podría hasta generar ganancias al final del año.

Tijuana y Yucatán quizás puedan estar también de acuerdo con tener dos playoffs por año. Sus plazas están “calientes” y producen dinero para pagar las nóminas.

El problema de los torneos cortos es que la mitad de los equipos quedan eliminados y tienen que esperar un mes para comenzar de nuevo. En ese mes hay gastos y no hay ingresos. Aunque la mayoría de los equipos no siguen pagando un sueldo a sus jugadores, hay clubes que lo hacen con algunos “caballos” para tenerlos contentos. Aparte hay que pagar departamentos y algunos traslados para los que se fueron de vacaciones.

MUCHAS DUDAS

Entender que el nuevo formato de las dos temporadas cortas va en contra de los jugadores de equipos “chicos” no es tan fácil. Hay que tomar el rol de juegos de ambas campañas y sacar las cuentas.

Por ejemplo, un jugador que llegue a dos finales tendrá actividad por seis meses completos y 16 días más. Estamos hablando que las mayores posibilidades las tienen los peloteros de los equipos que en este momento están en postemporada: Sultanes, Tijuana, Rieleros y Monclova en el norte y en el sur México, Yucatán, Tigres y León.

No es un secreto que estos ocho equipos (y quizás un noveno, Puebla) son las organizaciones que más invierten y que, por ende, tienen altas posibilidades de estar en postemporada. La variación de los equipos clasificados por torneo podría ser de uno. Es decir, que en el sur en lugar de León clasifique Puebla y en la zona Norte se ve más difícil que haya cambios de un torneo a otro.

Tendría que pasar una catástrofe, como estuvo a punto de pasarle a Monclova, o que los extranjeros de Saltillo o Durango cargaran con el equipo hasta llevarlo a playoff.

Ya les expliqué la opción de los peloteros que llegan hasta finales en los dos torneos, pero ahora vamos con los semifinalistas. Un jugador que llegue a dos semifinales tendrá actividad por seis meses completos.

En el lado completamente contrario, un jugador cuyo equipo es eliminado en ambas campañas jugará cuatro meses y 14 días. Ellos empiezan con 10 días de marzo, todo abril y 27 días de mayo. Para ellos no existe junio porque es de playoff. Regresan a jugar todo julio y agosto y seis días de septiembre.

La diferencia en salarios entre los elementos de los equipos “grandes” podría ser de DOS MESES. La presidencia de la LMB podrá lavarse las manos diciendo que “todos tienen las mismas posibilidades al empezar los torneos”, pero sabemos que no es así, ya que la diferencia en nóminas es amplia y que, aunque en el beisbol no hay nada escrito, siempre los más fuertes se impondrán a los más débiles cuando hablamos de grupos, no de series particulares.

¿VOLVER AL PASADO?

En este fin de semana del Juego de Estrellas en Mérida, los directivos se reunieron para evaluar el primer torneo corto en la historia de la LMB.

Se dice que Alfredo Harp Helú está en contra y quiere que regresen al calendario de toda la vida, donde se jugaba una sola campaña. Pero también hay corrientes que quieren mantener las cosas como están, sólo con algunos ajustes.

Y ya están trabajando en ello. Para poder hacer válidos los dos torneos se necesita más tiempo. Es decir, que las fechas no se empalmen como ahora, cuando la Serie del Rey terminó justo para celebrar el Juego de Estrellas.

Si el partido estelar (al que yo no le encuentro ningún atractivo) hubiera sido en Tijuana, en que lío se hubieran metido los jugadores de Yucatán y Sultanes, quienes estaban en Mérida y con muy poco tiempo para hacer el vuelo de punta a punta de la República Mexicana.

Si quieren mantener los dos torneos cortos tienen que encontrar una fuente de ingresos que asegure a los peloteros “eliminados” una manera de seguir cobrando. Además, tendrán que tomar más tiempo entre torneo y torneo para que los jugadores de playoff descansen un poco.

Sultanes y Leones van a tener dos días de descanso entre torneo y torneo. Es obvio que su rendimiento en el segundo calendario no va a ser el mismo. Estos dos equipos podrían tener problemas para empezar ganando.

Se habla de que los dos torneos de 2019 tendrán que abarcar hasta noviembre, tal y como era la idea original, hasta que la LMP puso el grito en el cielo y se tuvieron que hacer ajustes.

Así las cosas, el primer campeonato corto de 2018 fue exitoso en emociones, en dinero para algunos equipos, pero fatal para la mitad de los peloteros de la LMB y los aficionados de cuando menos ocho equipos eliminados a las primeras de cambios.

Hay mucho que hacer y lo tienen que resolver a la brevedad si quieren atraer patrocinadores a quienes ofrecerles un atractivo 2019. Este grave problema y el convenio con la MLB son dos problemas mayores para Javier Salinas y patrones que lo acompañan en esta aventura que se llama Liga Mexicana de Beisbol.

Suerte, señores.

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