El respeto se gana...

Con esta columna, como con la mayoría de las que escribo, me voy a arriesgar a ser criticado por dos o tres personas que no entienden mi punto de vista sobre el honor que representa tirar la primera bola en un partido de beisbol profesional.

En cualquier parte y momento, desde el llano, pasando por ligas pequeñas, liga mexicana o ligas mayores, es la máxima distinción que le pueden hacer a una persona. Pero significa más para alguien que quiere el beisbol, que lo ha seguido desde niño y ha sufrido con las derrotas de su equipo y gozado con los triunfos. Un torero, un luchador, un cantante se sienten alagados, pero en el fondo de su corazón no alcanzan a dimensionar la grandeza del hecho.
Es diferente cuando invitas al bombero que rescató a un niño de un incendio, al doctor que inventó una vacuna o al sacerdote que tiene un comedor para personas de escasos recursos económicos. Ellos son verdaderos “héroes sociales” a los que se les rinde homenaje en un marco multitudinario como es el beisbol.
Viene esta columna a colación porque me dio mucha pena que el domingo pasado, en una publicación de la página oficial de los Sultanes en facebook (Club de Beisbol Monterrey) sobre el lanzamiento de la primera bola (Pepe Maiz y Willy González), la mayoría de los aficionados que opinaron lo hicieron en contra de Willy González, actual vicepresidente de los Sultanes y figura central en la visita de los Dodgers y Padres de San Diego a Monterrey.
Y no fueron comentarios superficiales, algunos se fueron al insulto y eso no se vale. Las redes sociales significan libertad, pero no libertinaje. 
El administrador de la página publicó la foto de Pepe Maiz y Willy previo al lanzamiento de la primera bola el domingo. Pepe lució la franela de los Padres y González la de los Dodgers. Originalmente se dijo que el señor Francisco González, dueño de Multimedios, sería el encargado de hacerlo, pero quizás declinó porque no le gustan los reflectores.
La mayoría de los comentarios felicitaban a Maiz y denostaban a Willy. Rudeza innecesaria para un funcionario que admite que no le gusta el beisbol, pero que en poco tiempo ha hecho cambios significativos en el entorno de los Sultanes. La serie entre Dodgers y Padres se la debemos a Willy González, quien supo ponerse metas altas y concretarlas en poco tiempo.
También le debemos la idea de la remodelación del estadio y el empuje para que los Sultanes en este momento sean uno de los equipos más sólidos, deportivamente hablando, en la Liga Mexicana. Utilizando su experiencia en el futbol, la aplicó en el Rey de los Deportes con buenos resultados.
La actitud del público que se esconde tras una computadora o teléfono celular es reprobable porque se pueden decir cosas claras y contundentes de una manera educada y de frente, con nombre y apellido.
Pero nos deja también una lección que Willy debe aprender en este momento en el que se debe sentir muy satisfecho por el éxito del evento. Al beisbol se le quiere y se le respeta. Y en un acto tan grande o tan pequeño (como quiera cada quien entenderlo) como lanzar una primera bola, la gente te puede aplaudir o abuchear, aprobar o reprobar. En pocas palabras, te aceptan o te rechazan.
Willy: Tienes el poder, tienes el dinero de tu empresa, la influencia, pero si no tienes el reconocimiento del público beisbolero no vas a poder disfrutar las cosas buenas que estás haciendo. Gánatelo, no te cuesta nada.
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