El legado que nos queda

La serie de Ligas Mayores entre Padres y Dodgers de Los Angeles dejó muchas cosas buenas para los aficionados y para el beisbol regiomontano en términos generales, pero en cuestiones de economía, sigue y seguirá sin ser negocio.

El mismo Pepe Maiz me lo dijo en entrevista el lunes. Cuesta mucho dinero traer una serie de tres partidos porque el aforo del estadio Monterrey es de poco menos de 22 mil aficionados y desde allí las cuentas comienzan a salir en rojo. Además, los jugadores cobran bonos extras por salir de Estados Unidos o Canadá y hay pocos patrocinadores dispuestos a financiar estos eventos.

Por eso habían pasado 19 años sin que el mejor beisbol del mundo se apareciera por las tierras del cabrito.

Y la chupaleta de traer una franquicia de grandes ligas a México es simplemente eso: relaciones públicas.

Recuerdo que en 1991, cuando vino el duelo de titanes a Monterrey dijeron lo mismo; y así sucesivamente cada vez que venían hasta que dejaron de hacerlo por cuestiones de la disparidad de moneda.

¿En qué se beneficia la Liga Mexicana con estos eventos?

Quizás con levantar un poco la euforia del beisbol en la ciudad. Pero es un arma de dos filos porque no faltarán los que digan que este fin de semana tuvimos caviar y cuando regresen los Sultanes será volver a comer frijoles.

Quedan los ajustes que se hicieron al estadio y, sobre todo, la manera en que los norteamericanos ponen atención en el público. Mandaron quitar las barreras verdes que estaban en las tribunas centrales para que la gente caminara libremente. Se mejoraron los accesos dentro del estadio.

Cuando vieron que era un caos la entrada al juego del viernes, lo solucionaron al día siguiente con más gente a su cargo y supervisando ellos mismos la logística. Ya no hubo problemas con eso.

Abrieron nuevos lugares de venta de comida y de bebidas, sin importar lo que tuvieran que invertir en espacios que fueron acondicionados de manera inmediata y que ahora quedan como herencia para cuando se vengan los llenos del beisbol nacional.

El más grave problema del estadio Monterrey en este momento es el estacionamiento. Muy pocos cajones y no hay manera de solucionarlo. Pepe Maiz sabe que debe construir un edificio de varios pisos, pero no está dispuesto a hacerlo solo. Mencionó que cuando se construya el nuevo estadio de los Tigres (¿será?) entonces harán sinergia y sumarán espacios.

El estadio de los Sultanes se va a volver a llenar en el playoff de la LMB y entonces se volverá a ser un caos en la avenida Manuel L. Barragán.

El sonido local se manejo con límites. No molestó a nadie y la pregunta es: ¿por qué no mantenerlo así?

Las mascotas sólo aparecieron por momentos y no se les permitió estar en el terreno de juego durante el partido... esa es regla que se debe cumplir.

A pesar de que era el tema deportivo del momento, sentí que en los medios de comunicación no se reportar a la altura. El futbol siguió acaparando los mejores espacios. Ojalá algún día se den cuenta que la manera de manejar la comunicación en las Ligas Mayores es lo que hace la diferencia entre ver a un pelotero como un simple deportista o como un ídolo de multitudes.

Durante los tres días se concedió el lanzamiento de la primera bola a personas del beisbol como Fernando Valenzuela, Alfredo Harp Helú y Pepe Maiz. ¿Por qué no invitaron a Gignac o a Vucetich o a un torero como suelen hacer con los Sultanes?

Hay varias tareas pendientes, pero algunas han quedado ya como legado de la MLB. Lo importante es que la directiva regia quiera mantener ese nivel de trato hacia el público que paga su boleto y quiere tener facilidades para disfrutar su visita a la pelota.

EN LO DEPORTIVO

No cabe duda que los recuerdos son lo mejor que queda de un evento como el del fin de semana pasado. Y más cuando nos toca ver un juego sin hit ni carrera (apenas el primero que se lanza fuera de Estados Unidos o Canadá).

La presencia de Fernando Valenzuela que siempre es bienvenida. La aportación que hicieron los dos equipos a una casa de niños y niñas de escasos recursos.

Las buenas jugadas que vimos y la presencia de Christian Villanueva, que aunque se fue de 11-0, intentó darle a la fanaticada una buena actuación.

Hubo mucha gente de fuera, tanto de otros estados mexicanos como del vecino país del norte. Es cierto, muchos aficionados a los Sultanes quizás se quedaron en casa porque no pudieron conseguir un boleto (bastante caro, por cierto) para ser testigo de la historia. Pero eso es lo que pasa cuando un evento es codiciado.

Esperemos que la fiebre por la serie de grandes ligas se mantenga en estas pocas semanas que faltan para que termine la temporada Primavera 2018 de la LMB y que en el playoff podamos sentir ese espíritu beisbolero que nos llena de regocijo el alma.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Síguenos!

Síganos!

Manténgase informado