Victorias maquillan debilidades

Dicen que las victorias maquillan las imperfecciones de un juego y en la serie entre Sultanes y Diablos, que los regios ganaron dos juegos a uno, la gente salió feliz de ver tres encuentros de entradas extras, pero algunas cosas quedaron en el olvido gracias al festejo definitivo.

Por ejemplo, que los dos más sólidos abridores de Sultanes fueron maltratados por la artillería de los pingos. El viernes Marco Tovar (3-0), quien había sido el pitcher de la semana, salió luego de ocho hits y cuatro carreras en cinco entradas. El zurdo que estuvo a punto de lanzar juego sin hit en Campeche, vio subir su efectividad de menos 1 a 2.28.

El domingo, Julio Solano (3-1) se retiró con seis carreras a cuestas en apenas tres entradas y dos tercios. Los Diablos hicieron lo más difícil al explotar a los abridores más firmes, pero sus propios pitchers no pudieron mantener esas ventajas tempraneras. No Tovar ni Solano vieron reflejado en su casillero de derrotas las dos actuaciones.

Para Sultanes es una luz ambar las que se enciende en el horizonte pues Solano lleva ya dos actuaciones tambaleantes seguidas y Luis Pérez fue dado de baja. Su lugar en la rotación lo tomará Felipe González, un muchacho que viene de Estados Unidos, pero que vive su primera temporada completa en la LMB. El otro abridor es Edgar González, quien ha estado entre azul y buenas noches.

El que dio el “do de pecho” fue Jorge Reyes, con un partido de seis entradas y dos carreras. Tomando en cuenta sus primeras actuaciones, son buenas noticias para los regios.

Regresando a la serie en general, los Sultanes cometieron ocho errores, lo que es mucho tomando en cuenta la seguridad que habían mostrado en el inicio de la temporada. La ausencia de Ramiro Peña y la rotación en el cuadro pudieran ser las causas de tantos hierros. Roberto Kelly le está dando oportunidad a varios jugadores novatos y el domingo hasta se dio el lujo de sentar a Murillo y poner en tercera a Daniel Mayora.

Ambos equipos conectaron 40 hits en la serie pero los Diablos se vieron mal con corredores en posición de anotar: el viernes de 3-7, el sábado de 2-16 y el domingo de 4-15.

Los Sultanes siempre vinieron de atrás, mostrando dos cosas: su carácter y la debilidad de los cerradores rivales.

El viernes empataron en la novena con tres carreras… Diablos ganó en la décima. El sábado los pingos siempre estuvieron arriba, pero los regios empataban siempre en la baja. El domingo esperaron hasta la novena para empatar con dos rayitas y ganar en la décimo primera.

Tanto Mejía como Machi, de los Diablos, se vieron mal, incluso desde la serie en Aguascalientes; Wirfin Obispo terminó lanzando el domingo en situación  de empate, no de salvamento, y se vio bien.

Si los Sultanes hubieran perdido la serie ante los Diablos, su semana en casa sería de 3-3, sumada a la pasada en gira cuando terminaron también 3-3, indicaría que el líder de la zona Norte estaría jugando para .500 en los últimos 15 días, nada para asustar al enemigo.

Esta es una simple radiografía de la tremenda serie que jugaron Diablos y Sultanes el fin de semana y que dejaron en el aire la posibilidad de una buena serie de playoff entre ambos equipos.

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