El equipo del orgullo

El partido del viernes entre Sultanes y Mexicali es un reflejo de lo que será el sello de este equipo regiomontano en la Liga Mexicana del Pacífico, que ha sido formado en base a los que los demás equipos dejaron libre.

Es decir, es un conjunto “justo” que dependerá mucho de sus extranjeros y del talento que tenga el manager, Homar Rojas, para sacar el extra de sus elementos.

Desde ayer lo he bautizado como “El Equipo del Orgullo” porque eso es lo que deben mostrar los jugadores que fueron “desprotegidos” por sus equipos de origen. Ellos deben demostrar que todavía tienen la capacidad para jugar como titulares en la Liga Mexicana del Pacífico.

Monterrey “madrugó” al estelar Javier Solano con tres carreras en la primera entrada y luego se pertrechó como “Un Ejército de Valientes” bajo la trinchera de una buena defensa y esa carrerita extra que hicieron con “beisbol chico”.

Félix Pérez abrió la sexta con doblete. Se fue a tercer en pisa y corre mostrando coraje e inteligencia. Vino a continuación una base por bolas y Miguel Torrero respondió con sencillo remolcador. El único hit de la noche para el tercera base, que se fue de 4-1, pero produjo la carrera de la victoria.

Así van a ser los juegos de los Sultanes invernales. Justos.

Y el manager Homar Rojas no espero mucho tiempo para mostrar ese estilo de ajedrecista al manejar su pitcheo. Como buen cátcher que fue, tienen ese sentido para mover a los pitchers y que les funcione la mayoría de la veces.

Dejó cinco entradas al abridor Edgar González, quien recibió nueve hits y regaló un pasaporte, pero sólo admitió dos carreras y dejó el juego ganado. Para sacar adelante la sexta entrada llamó a Daniel Cruz, Thomas Melgarejo y Adrián Garza, un tercio cada uno.

Chris Ellis abrió la séptima y se metió en problemas con golpe, hit y un error del primera base para la carrera tres de los emplumados. Y cuando el beisbol da, da a manos llenas. Con corredores en primera y tercero, sólo un out, Phillip Evans sacó una rola que partía el diamante en dos, pero ahí estaba Issmael Salas, arriba de la segunda, para tomar y hacer un doble play salvador.

Nick Struck llegó en la octava con la confianza de ser un lanzador reconocido y seguro, pero se metió en problemas tras sacar el primer tercio llenando la casa; Homar no se tocó el corazón y jaló por el texano Ralph Garza, quien dominó a Leo Germán con rola a tercera (para forzar en home) y luego a Leo Heras con un elevado que Issmael Salas capturó de espaldas a home.

Garza logró su primer rescate del año al retirar también la novena entrada con la ayuda de Wynton Bernard, quien atrapó el out 26 corriendo hacia adelante y en la jugada sorprendió a Daniel Castro fuera de segunda para terminar el juego dramáticamente.

Bernard también hizo una importante jugada en la segunda entrada cuando Evans corría de primera a segunda y se pasó rumbo a la antesala; el jardinero central tiró a segunda y lo pescaron, rompiendo lo que parecía una real amenaza de Mexicali.

Hubo pocos hits, muchos sobresaltos, algo de fortuna, buena defensiva y los lanzadores se fajaron para evitar carrera. Esa será la tónica de los Sultanes en invierno. Creo que a la gente le puede gustar ese estilo y en el boleto debe venir la leyenda: el sufrimiento viene incluído.

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