¿Otro cisma en la LMB?

La Liga Mexicana vivió un cisma hace apenas dos años y, ahora, con diferentes actores, vuelve a escenificar una pelea interna que podría dejar muy mal parada la de por sí maltrecha imagen del viejo circuito.
Hagamos historia.
En enero de 2017, en la asamblea que se llevó a cabo en un hotel de la Ciudad de México, estaba tan duro el tira-tira que en plena junta “expulsaron” al presidente Plinio Escalante y un grupo de directivos asumió el control momentáneo de la liga.
El principal problema en ese momento: la cantidad de jugadores de dos nacionalidades por equipo.
El grupo de “la vieja guardia” estaba encabezado por Pepe Maiz (Sultanes), Roberto Mansur (Diablos) y chiquillada que los acompañaba, sumaba un total de ocho equipos (Oaxaca, Saltillo, Campeche, Tabasco, Durango y Tigres).
En la otra esquina (perdón, en el otro grupo) se erguían los dueños de nueva generación, con poco tiempo en la LMB, pero con tanto dinero que ya habían conformado un comité poderoso: eran Gerardo Benavides (Puebla y Monclova) Alberto Uribe (Tijuana) y los hermanos Arellano (Yucatán y Unión Laguna), José Antonio Mansur (Veracruz) y Aguascalientes. Ellos aglutinaban siete equipos.
Y si 8 más 7 dan 15… ¿Dónde quedó el otro club? Ese era Reynosa, que estaba a la venta y al que, por estrategia, habían dejado fuera de la junta para que no pudiera votar.
Recuerdo bien que esa tarde, el grupo de los “nuevos” dio una entrevista a la prensa especializada y dijo que demandarían para recuperar el comité.
José Antonio Mansur, presidente del Club Rojos del Águila de Veracruz (que luego se volvió Tecolotes de los Dos Laredos), declaró: “esta asamblea no tiene validez, iremos a los juzgados y hasta las últimas consecuencias”.
En aquel momento, Gerardo Benavides, propietario de los Pericos de Puebla, campeón de 2016, y ahora dueño de los Acereros de Monclova, dijo que se reservaba el derecho de tomar acciones legales contra quien corresponda, por lo que pasó la tarde del miércoles 11 de enero de 2017.
“Hay una división de fondo”, comentó, “nosotros sólo queremos respetar la ley, los derechos de los mexicanos. Ellos quieren limitarte”.
Unos minutos más tarde, en la sala de la reunión, el grupo “de la vieja guardia” dio su conferencia de prensa en donde se proclamaban vencedores y retadores para una futura “guerra” por el control de la liga.
En ese tiempo, hace apenas dos años y medio, no estaban en la ecuación Javier Salinas (ahora presidente de la liga), Willy González (vicepresidente de Sultanes y mandamás en León a través de Multimedios). Tampoco estaba Alfredo Arámubro, dueño de los Generales de Durango, y Edgar González Sabín, nombrado “comisionado del beisbol” por obra y gracia del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Fíjense cómo algunos de los personajes de esta película han cambiado, pero los problemas continúan y, quizás, más intensos que antes.
LA MANZANA DE LA DISCORDIA
Recuerdo que una de las declaraciones (oficiales o extraoficiales) de “la vieja guardia” era que Plinio Escalante se había “ladeado” para el otro grupo y les permitía libertades que ponían en peligro la estabilidad de la LMB.
Ahora, con Javier Salinas como presidente, el “nuevo grupo de choque” liderado por Sultanes, piensa que Salinas está “canteado” para el lado de “los otros”.
Multimedios, a través de su periódico Milenio, inició una campaña contra Salinas el lunes de la semana pasada y fue frontal. El jueves, Edgar González y su Probeis publicaron una carta en la que “rompían relaciones con la LMB”.
González Sabín invitó a Javier Salinas a arreglar malos entendidos con la Major League Baseball y con algunos directivos de la LMB.
La gota que pudo haber derramado el vaso (han habido muchos errores en dos años y medio) fue la petición que le hizo el presidente Javier Salinas a Sultanes, para que nombrara un representante para las asambleas de la LMB (verano) y otro para la LMP (invierno).
Por cierto, no habíamos mencionado que Sultanes fue aprobado como equipo de la Liga Mexicana del Pacífico para la temporada 2019-2020.
Al parecer esto provocó “celos” en algunos directivos y “ordenaron” a Salinas que publicara un boletín en el que pedía a los Sultanes tener representantes diferentes en ambos circuitos.
¿Qué necesidad había de sacar un boletín en la página oficial de la LMB cuando ya se lo habían dicho en persona a los directivos regios?
Esa falta de sensibilidad de parte de Javier Salinas le puede costar caro.
EL CONVENIO CON MLB
Hace poco más de un año, las Ligas Mayores suspendieron un acuerdo de caballeros que tenían con la Liga Mexicana, mediante el cual los equipos de la MLB compraban jugadores mexicanos jóvenes para llevarlos a Estados Unidos.
La MLB informó públicamente en 2018 que por “anomalías encontradas en algunas transferencias” dejarían de comprar prospectos nacionales hasta que se firmara un nuevo acuerdo.
Este famoso convenio fue firmado por Javier Salinas en marzo de 2019 y anunció “oficialmente en la página de la LMB”, que los jugadores recibirían un bono total y los equipos que vendían, un 35 por ciento de esa cantidad.
Todos lo creímos, todos lo publicamos.
Dos semanas antes del 2 de julio, fecha en la que se abrían las firmas de jugadores bajo el nuevo acuerdo, Hitazo publicó en exclusiva que el famoso 35 por ciento “no existía” porque simplemente alguien no entendió el convenio y había dos cláusulas que lo hacían imposible.
Las ventas de jugadores que le darían ese 35 por cientos a los equipos mexicanos deberían cumplir dos formalidades: que el pelotero tuviera dos años viviendo en México y al menos un año en el roster del equipo grande.
De la lista de 504 peloteros que la LMB mandó como “disponibles” para venta, sólo cuatro cumplían con los requisitos.
Duro golpe para los clubes mexicanos que han invertido millones de pesos en sus academias durante la preparación de los prospectos.
Y a pesar de todo ese ruido, Javier Salinas no ha convocado a asamblea extraordinaria ni a una rueda de prensa para negar o aclarar los hechos.
OTROS DETALLES
Aunque no se han dado a conocer, algunos equipos no sólo están molestos por la firma de ese convenio desventajoso con la MLB, sino también con el cambio de pelota para la temporada 2019. Se usan ahora marca Franklin y no Rawlings como ya era una tradición. Existe la idea que la Franklin ha elevado la producción ofensiva este año.
Antes del Juego de Estrellas, Javier Salinas declaró en Monclova que mandó hacer algunos “ajustes” a la pelota y que eso frenaría la cantidad de cuadrangulares en 2019. Al poco tiempo dijo que siempre no, que se quedaría igual hasta finalizar la campaña.
Otro tema que no ha salido del ronco pecho de algunos directivos es la forma es que varios peloteros obviamente norteamericanos han podido ser inscritos como de doble nacionalidad. 
También, y no menos importante, es el laxo sistema de pruebas antidoping de este 2019 en el que al parecer (no se ha informado oficialmente) los casos positivos se pagan ahora con dinero, no con castigos de suspensión.
Todos estos factores son propicios para un terremoto inevitable sobre la Liga Mexicana de Beisbol… a menos que se pongan las pilas y actúen como socios de un negocio que debe marchar bien, para beneficio de ellos mismos, que son los dueños.

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