Un poco de respeto, señores

El beisbol tiene códigos no escritos que se van transmitiendo de generación en generación y que construyen una tradición que se debe respetar. Todo aquel aficionado o directivo que se crea digno del Rey de los Deportes, deberá entender y respetar esas tradiciones.

Bryce Harper, el pelotero mejor pagado del mundo, tuvo un gesto de humildad que el público le aplaudió cuando al llegar a los Filis de Filadelfia decidió no usar en su uniforme el número 34 de Roy Halladay y decidió quedarse con el 3.

Halladay acaba de ser integrado al Salón de la Fama del Beisbol y se le recuerda por sus buenas temporada con los Filis. El lanzador derecho murió recientemente en un accidente aéreo y los Filis tienen planeado retirar su número en 2019.

Eso lo entendió Harper y tomó su decisión de cambiar de dígito. Se llama inteligencia basada en la nobleza que te da una buena cuna, una familia y una educación. También pudo haberse quedado con el 34 y quizás se lo hubieran permitido… pero no fue así.

En Monterrey, la nueva administración de los Sultanes no ha entendido esos códigos no escritos del beisbol y ha cometido pifias que hieren, no sólo a los aficionados y cronistas, sino también a uno de sus socios, el hombre que los invitó a ser parte de la Liga Mexicana.

EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

José Maiz García, inmortal del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano, abrió las puertas a sus nuevos socios en 2017 y ha pagado las consecuencias.

Desde la temporada 2018, los números retirados, es decir la historia pura del Club de Beisbol Monterrey, fue borrada de un jalón por gente que no quiere al beisbol.

Si Bryce Harper, el hombre mejor pagado del beisbol, entendió lo que es respetar el número de un compañero que ya hizo su trabajo y, que además, ha muerto… ¿por qué los directivos de Sultanes no entienden que los números retirados son sagrados y deben estar a la vista de los aficionados?

La semana pasada, en la conferencia de prensa para anunciar la serie entre DBacks y Rockies, tanto Pepe Maiz como Miguel Flores (gerente deportivo) se mostraron decepcionados por la decisión y esperan que en 2019 vuelvan a tener un espacio visible y digno en el estadio Monterrey.

Miguel Flores tuvo una destacada trayectoria y su número 20 ha sido retirado (ahora escondido) mientras que el 1 en honor de José Maiz Mier, también está fuera de la vista de los que acuden al estadio.

Que no olvide la nueva administración de los Sultanes que ahora dirigen al equipo más tradicional de la Liga Mexicana, el mismo que ha sumado historias de la mano de peloteros como Epitacio “La Mala” Torres, Vinicio García, Felipe Montemayor, Daniel “La Coyota” Ríos y muchos más. Todos ellos merecen respeto a su legado.

Los Sultanes de Monterrey no son un juguete, son parte de la historia de la ciudad de Monterrey.

LA CONSTRUCCIÓN DEL ESTADIO

Cuando allá por 1988 se planeó la construcción de un nuevo estadio para los Sultanes, decenas de empresas y particulares decidieron acudir al llamado de don José Maiz Mier y de un patronato que puso a la venta palcos vitalicios (por 50 años) que, simplemente no existían. Literalmente vendieron “aire” a personas que confiaron en ellos.

Ahora, casi 30 años después, la nueva administración quiere hacer cobros extra y a la vez excesivos a los dueños de palcos. ¿Dónde queda la palabra empeñada por los precursores del estadio?

Pepe Maiz García dijo, casi con lágrimas en los ojos, que no estaba de acuerdo con esos cobros y respetaba que los abonados vitalicios no quisieran aportar dinero extra, ya que cuando hicieron el contrato llegaron a aportar hasta 70 mil dólares por un sueño compartido, por algo que hizo crecer el valor de la franquicia Sultanes de una manera extraordinaria.

Y esta no es la primera vez que la nueva administración deja fuera de una decisión a Maiz García. Hace poco, cuando en Guasave, Sinaloa, el presidente López Obrador anunció la inclusión de los Sultanes en la Liga Mexicana del Pacífico, el gran ausente fue Pepe Maiz.

¿Acaso lo quieren sacar de la jugada? ¿Ya no les sirve en sus planes modernistas?

No es el justo que el hombre que le ha dado continuidad a los Sultanes desde 1985, quede relegado de las decisiones más importantes del club, sobre todo que son tomadas por gente que no ama el Rey de los Deportes y que, además, quizás no entienda de tradición y respeto al beisbol.

LA ÚLTIMA NOVEDAD

Lo han hecho desde que llegaron y hasta parece que es con la intención de molestar a los conocedores, pero el colmo fue que el domingo pasado, en el segundo juego de la serie entre Rockies y DBacks, el invitado a lanzar la primera bola fuera el futbolista Nahuel Guzmán.

Teniendo en casa tanta gente importante para el beisbol como ex jugadores o ex directivos de beisbol, ¿por qué darle ese honor a un hombre que quizás nunca en su vida se ha parado en un diamante de pelota?

No podemos negar que la nueva administración ha traído mejoras importantes al club, como la remodelación del estadio y los juegos de grandes ligas, pero, por piedad, un poco de respeto al Rey de los Deportes y su tradición… es todo lo que pido.

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