¿Y los boletos, apá?

No tengo duda de que los boletos para los seis juegos de Ligas Mayores en Monterrey 2019 se venderán más tarde que temprano, pero también es cierto que esta vez el impacto fue muy diferente al de 2018: no hubo largas filas en las taquillas o señoras llorando porque no pudieron comprar sus entradas.

Es más. La directiva no ha comentado nada al respecto, siendo que en la ocasión anterior hubo despliegue de cobertura mediática hasta el cansancio. Luego de vender primero a quienes tienen abono, el 1 de diciembre se abrieron las ventanillas del estadio para la venta abierta al público.

De los seis juegos programados, dos son de pretemporada (9-10 de marzo entre Arizona y Rockies de Colorado). El 13 y 14 de abril juegan Rojos de Cincinnati y Cardenales de San Luis en temporada regular y el 4 y 5 de mayo los Astros de Houston y los Angelinos de Los Angeles.

Yo creo que todo mundo le hará el feo a los encuentros no oficiales y será difícil vender esos boletos. Quizás más adelante tendrán que hacer algunas promociones para poderlos colocar entre los aficionados. Las otras dos series lucen bien, sobre todo la de Houston, un equipo muy querido en Monterrey y recientemente campeón mundial.

Desde que se anunció que serían seis partidos (dos de pretemporada y cuatro de calendario oficial) y que se venderían por paquete (seis boletos como mínimo por persona) el respetable sacó cuentas y no bajó el cero. Demasiado caro para una economía nacional muy diferente a la gringa.

Y es que la serie más barata (allá en la esquina del tercer nivel) cuesta 2 mil 240 pesos (seis boletos, uno por partido). La más cara vale 18 mil 980 pesos.

Y es obvio que la gente no va sola a los juegos. Se tienen que comprar cuando menos dos series para poder ir con la esposa, el hijo, el amigo. Y es allí cuando no salen las cuentas porque se torna carísimo.

Esto da pie para que gente que tenga dinero compre varias series y luego las ponga a la venta por partes. Eso sí, a precios todavía más caros. Tenemos conocimiento de gente que hizo eso en 2018 y sacó ganancias interesantes al vender al menudeo y al cuarto para las 12, cuando la gente no dimensiona lo que paga por un boleto.

Esta vez la estrategia de los organizadores no funcionó como en 2018 y el impacto ha sido mucho menor. Incluso me atrevo a decir que hay mucha gente decepcionada porque no puede asegurar sus entradas.

CANTU YA ERA DIABLO

Nos llega el reporte de que con la llegada de Miguel Ojeda a los Diablos se cayó una transacción que ya era un hecho con los Toros de Tijuana.

El pirmera base mexicano Jorge Cantú se vestiría de Diablos Rojos en un cambio que involucraba a varios jugadores. Pero de pronto hubo un “alto ahí” y “pa´tras los fielders”.

En las postrimerías de su carrera profesional, para Cantú era ideal jugar en la capital. Primero porque la pelota vuela más y eso beneficia a los bateadores. Y segundo porque su esposa e hijos viven en la CDMX y estaría más tiempo con ellos.

Ojeda acaba de llegar a los Diablos como presidente adjunto luego de su aventura por Durango, donde formó un grupo de empresarios y compraron a los Generales en 2018.

A UNA SEMANA DE LA ASAMBLEA

Exactamente falta una semana para que los presidentes de equipos de la Liga Mexicana se reúnan en Las Vegas para su última junta del año 2018.

Y a estas alturas no sabemos si se deciden por jugar con 12 equipos o le perdonan la vida a Puebla y Aguascalientes. Hasta el momento las cosas están divididas entre nuestros informantes, quienes dicen que sólo han recibido propuestas para un rol de juegos con 12 conjuntos.

Pero en la Liga Mexicana las cosas cambian como las reglas del big brother y lo único que les puedo asegurar es que “todo puede pasar” en el seno de la turbulenta LMB.

EL ACUERDO CON MLB

En lo que parece que no hay marcha atrás es en el convenio con las Ligas Mayores. Los norteamericanos obligarán a la Liga Mexicana a aceptar la propuesta de que el dinero de la venta de prospectos vaya al 100 por ciento a los jugadores. A cambio ellos recibirán un 35 por ciento de esa cantidad para que sigan invirtiendo en sus “granjas”.

Pero eso no es lo peor. Al parecer el mercado quedará abierto para que cualquier persona, mexicano o no, puede desarrollar talento y venderlo al mejor postor.

Será un cambio muy radical y las consecuencias prefiero verlas y no adelantarlas porque uno nunca sabe cómo van a reaccionar los mercados y, en este caso, los directivos.

Y todavía falta ver el impacto que representa para la LMB la llegada de Edgar González, quien podría ser el encargado nacional del beisbol popular y meterle mucha caña a las categorías infantiles y juveniles a través de academias que, de una manera o de otra, le harían la competencia a los equipos de la liga.

Pero es historia la comentamos mañana en otra columna.

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