Jaime López, un jugador constante

Porque siempre dio el 100 por ciento en el terreno de juego, trabajó fuerte, fue serio, disciplinado y puso números destacados, Jaime López cree que merece un lugar en el Salón de la Fama del beisbol mexicano.
Entrevistado vía telefónica a través del programa BATEO LIBRE, que pasa de lunes a viernes a las cinco de la tarde en RG La Deportiva 660 am, el zurdo dijo que hace poco se enteró de que estaba nominado en la boleta de “veteranos”.
López comparte ese espacio con William “Barney” Serrel, Alejo Ahumada, Jesús Moreno y Ricardo Sandate. Este año sólo uno de ellos avanzará al nicho de los inmortales y los demás tendrán que esperar un año más. Todos tienen asegurado participar en 2021 en caso de no verse beneficiados con el voto del comité elector.
“Fue un gusto tremendo saber que estaba en la papeleta”, dijo López desde Guadalajara, Jalisco. Al preguntarle si cree merecer el honor, contestó: “Creo que sí. Es un privilegio, los números son los que cuentan y ahí está mi carrera”.
López jugó 21 temporadas en la LMB y 18 en la LMP. Sumó entre ambos circuitos 2 mil 449 imparables. Fue campeón con los Indios de Ciudad Juárez en 1982 y con los Cañeros de Los Mochis en 1984. Fue un ícono como primera base de los Dorados de Chihuahua en los años setenta en la Liga Mexicana.
Explicó que le gustaba jugar todos los días, a pesar de dolores, lesiones o bajas de juego. Era un bateador que se ponchaba muy poco y que ayudad a sus managers con jugadores tácticas.
Le tocó debutar en la Liga Central con Benjamín “Cananea” Reyes como manager y con él ligó títulos en ese equipo, en la liga del surtes y luego con los Charros de Jalisco en 1971.
“Era un manager muy inteligente, muy agresivo. Mandaba jugadas cuando menos lo pensabas”, expresó.
Recordó que una vez, con corredores en primera y segunda, le ordenó un toque de bola, pero fuerte y de frente al pitcher. Como en esas ocasiones los lanzadores siempre acuden a los laterales en busca del toque, salió una rola que permitió a los corredores avanzar.
Luego, en 1982 jugó bajo las órdenes de José “Zacatillo” Guerrero, considerado también como uno de los mejores en su área.
“El fue otra de las personas que me ayudaron mucho; a corregir defectos, disciplina y a ponerle más atención al juego”.
Con “Zacatillo” fueron campeones los Indios con Teodoro Higuera a la cabeza, antes de dar el salto a las Ligas Mayores. Recordó jugadores como Walo Rivera, Toño Briones, Rich Durán, Lupe Valle, Manuel Bobadilla, Tony Lee, Leo Figueroa, Bobby Smith, Greg Biagini y los pitchers Rafael García, Miguel Alicea y Porfirio Gutiérrez, entre otros.
En 1981 jugó para los Sultanes y le fue muy bien, aunque su mejor recuerdo es haber compartido la temporada con Héctor Espino.
Jaime López dejó cifras importantes como bateador y ahora espera en casa el llamado de la inmortalidad.
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