"Ahí están mis números", Alejo Ahumada

Acostumbrado a la competencia leal y de frente, el ex lanzador Alejo Ahumada le deseó suerte a los cuatro rivales que compiten con él por un lugar en el Salón de la Fama del beisbol mexicano, en la categoría “veteranos”.  

En este mes de marzo, el comité elector emitirá su fallo y quizás en abril sabremos quiénes son los nuevos inmortales. Ahumada tiene como contrincantes a Jesús Moreno, Ricardo Sandate, Jaime López y William “Grillo” Serrel.

“Yo nunca le he tenido envidia a nadie”, dijo Ahumada en llamada telefónica al programa BATEO LIBRE que pasa todos los días de lunes a viernes a las cinco de la tarde por RG La Deportiva 690 de AM.

“Serrel fue mi manager en Frontera, Coahuila, era un tipazo. Si entra él, adelante”, dijo.

Ahumada jugó 14 temporadas en la LMB con 163 victorias, 3.08 de efectividad, 149 juegos completos y 35 blanqueadas. En el Pacífico ganó 71 partidos, completó 50 y dejó en cero a sus rivales en 15 ocasiones.

“Mis números ahí están”, sentenció.

Ahumada ya participó en el grupo de ex peloteros, pero no logró los votos necesarios. ¿La razón? El tiene una pista.

“Cuando estuve en la boleta muchos periodistas de la Ciudad de México no le dieron el visto bueno a mi nominación”.

¿Por qué?

Porque Ahumada fue de los peloteros que participaron en la huelga de peloteros en 1980 y que formaron la ANABE, una liga alternativa a la LMB.

“No me arrepiento, fue un movimiento muy bonito”, comentó el ex lanzador. “La asociación ya estaba formada desde mayo, los jugadores aportábamos dinero. Ya teníamos la asociación, no le pedíamos nada a nadie, ya estábamos cooperando”.

Y agregó: “Si me tocara de nuevo volvería a apoyar el movimiento”.

Al igual que otros jugadores, Ahumada siguió jugando en la LMP, por eso sumó 17 campañas en invierno por las 14 de verano.

Fue descubierto en su población de El Amole, Sinaloa por Beto Palafox, quien lo recomendó a los Broncos de Reynosa cuando Ahumada tenía apenas 16 años.

Cuando llegó a la frontera se encontró a Rudy Sandoval (cátcher) y Jorge Fitch (short stop) quienes lo apoyaron en todo y le enseñaron a lanzar.

Así comenzó una larga y fructífera carrera que lo llevó a lanzar un juego sin hit ni carrera con los Alijadores de Tampico ante los Petroleros de Poza Rica en 1971.

Recordó que con ese equipo veracruzano jugaba Emilio Sosa “El Picapiedra”, quien fue el bateador que más se le complicaba.

“Ese día me dijo: ´si quieres tirar sin hit me tienes que dominar a mí´”. Y así fue. El último out fue una rola al pitcher de Emilio Sosa.

A Alejo Ahumada le tocó la época del gran Héctor Espino y tiene el gusto de que nunca le conectó cuadrangular.

La clave de ser un pitcher que completaba juegos y que duró muchos años como profesional fue el trabajo duro.

“Un pitcher tiene que correr mucho, la fuerza de piernas es fundamental”, dijo.

Otra anécdota imborrable le ocurrió cuando fue cambiado de Tampico a los Diablos Rojos. Mencionó que el movimiento fue por dos jugadores y 100 mil pesos. De ese dinero le tocaba el 25 por ciento, pero no se lo querían dar.

“Le dije a Angel Vázquez (dueño de los Diablos) que si no me daban el dinero me regresaba a Sinaloa. “Fui cinco veces a la oficina y no hubo arreglo. Me fui y luego Pedro Mayorquín me fue a buscar para decirme que todo estaba arreglado”.

Una vez que le dieron el dinero de su cambio vino el problema de que no recibiría aumento de sueldo, a pesar de una temporada de 16-6 el año anterior. Afortunadamente las cosas se arreglaron y recibió su aumento.

“Desgraciadamente con los Diablos tuve dos de mis peores temporada”, dijo Ahumada.

El sinaloense tiene un récord interesante a la ofensiva, pues en aquellos tiempos de los setenta, los pitchers bateaban. A él le tocó batear cinco toques de sacrificio seguidos.

Considera que Benajmín “Cananea” Reyes ha sido el mejor manager mexicano de todos los tiempos y que Francisco “Paquín” Estrada es el mejor receptor nacional de la historia.

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