El secreto de Mercedes

La bola de tornillo (screwball) que le dio a Fernando Valenzuela la gloria eterna, también le sirvió a Mercedes Esquer a convertirse en uno de los mejores pitchers del beisbol mexicano.

En entrevista al programa de radio BATEO LIBRE, que pasa de lunes a viernes en RG La Deportiva 690 AM de cinco a seis de la tarde, el sinaloense habló de ese lanzamiento que le cambió la vida.

“Cuando estuvimos en Navojoa, Fernando me enseñó ese lanzamiento”, afirmó Esquer, quien ganó 217 juegos en la LMB y 115 en invierno.

“Me explicó bien y me enseñó un ejercicio especial con el brazo. La pitcheada se tira hacia arriba y con los dedos le das una rotación en sentido contrario”, comentó Esquer.

Valenzuela estaba en su mejor momento cuando vino a lanzar para los Mayos de Navojoa en el invierno de 1981-82. Ese lanzamiento tenía a todos maravillados por la manera en que los bateadores fallaban… parecía un truco de magia.

Esquer debutó en la LMB en 1977 con los Sultanes de Monterrey. Se fue a Estados Unidos y regresó más maduro. A pesar de no haber desarrollado una gran velocidad, la experiencia y su entrega al trabajo duro le dio los frutos que buscaba.

“Yo nunca fui un velocista, pero tenía mucho control y con eso engañaba a los bateadores”, dijo desde su casa en Holbox, Yucatán, donde tiene una academia de beisbol.

¿Pero cuál fue el secreto de su éxito?

“Trabajo, preparación física. Siempre me decían que era muy matado (trabajador), yo corría mucho porque gimnasio no teníamos en esos tiempos, fue más a lo rústico, pero dio resultados”, confesó.

Y esos resultados convirtieron al zurdo de Guasave en un miembro del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano desde 2011.

Fue firmado por los Sultanes a finales de los años setenta y aunque había jugado poco, a sus 15 años de edad llamó la atención de los buscadores y llegó a Monterrey para comenzar su aventura en la liga central, con el equipo de Ciudad Victoria, sucursal de los regios, donde tuvo como manager a Fidel Flores.

“Yo nunca había salido del rancho, menos pensar en ir a Monterrey”, mencionó Esquer, quien a pesar de todo se aventuró en el viaje hasta la Sultana del Norte.

Las lesiones han sido parte de su trayectoria y llegó a estar casi dos años sin lanzar debido a una operación del manguito rotado de si brazo. Esa lesión terminó con la carrera de Teodoro Higuera.

Pero Esquer no se dio por vencido y en base a trabajo salió adelante logrando en la temporada 1988-89 la triple corona de pitcheo para los Aguilas de Mexicali en la LMP.

Esa vez fueron 13 victorias, efectividad de 2.09 y 110 ponches. Hubo un momento en que Mercedes Esquer era el pitcher más codiciado en el béisbol nacional.

Cuando se le preguntó por el mejor cátcher que le tocó como batería, no pudo hacer esa deferencia y mencionó a varios, desde Jesse Báez con Mexicali, Alfredo Meza y Héctor Hurtado con los Sultanes, Sergio Robles, Paquín Estrada, Chay Briones, Pollo Alvarez y Homar Rojas, entre otros.

Sobre los jóvenes lanzadores de la época moderna, a quienes ha tocado con sus enseñanzas, comentó que deben poner más atención porque a veces no se concentran.

Esquer fue coach de pitcheo con los Algodoneros de Guasave en la pasada edición de la Liga Mexicana del Pacífico, pero en verano hace tiempo que no tiene chamba, a pesar de su gran currículum.

“No tengo equipo desde que salí de Sultanes, simplemente no me han llamado”, dijo el inmortal que espera en su paraíso caribeño la llamada de un club de la LMB que quiera recibir la enseñanza de uno de los mejores de todos los tiempos.

#hitazo

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