Fama y fortuna, a la basura

Con la reciente detención del ex lanzador mexicano Esteban Loaiza por cuestiones de drogas en California, se abre de nuevo esa puerta negra por la que han entrado muchos peloteros que en su tiempo tuvieron fama y fortuna.

Loaiza no es cualquier pelotero, representa el segundo mejor lugar en cuanto a juegos ganados, sólo atrás de Fernando Valenzuela.

Según sus datos generales, Loaiza produjo casi 44 millones de dólares como jugador, de los cuales hay que quitar el 30 por cientos de impuestos más los honorarios de su agente y esas cosas. Mínimo deben haber generado 20 millones de dólares netos en su paso por la MLB.

Ahora, el de Tijuana, Baja California, debe enfrentar el rigor de la justicia norteamericana y de ser encontrado culpable purgar una condena en prisión.

Pero Loaiza no es el único ex pelotero famoso que ha tocado fondo.

Entre los más conocidos encontramos a Lenny Dykstra, quien luego de ser campeón mundial con los Mets en 1986 fue hallado culpable de fraude fiscal y lavado de dinero, condenado a una pena de siete meses en la cárcel.

José Canseco no se queda atrás. Famoso por sus 462 jonrones en las Ligas Mayores, dos veces Jugador Más Valioso en la Liga Americana, campeón con Oakland en 1988, seis veces elegido al Juego de Estrellas y primero en conseguir 40 jonrones y 40 robos de base en una temporada.

El cubano dilapidó su fortuna y se vio envuelto en problemas con el uso y la distribución de esteroides. Purgó penas de arresto domiciliario y libertad bajo palabra y se declaró en bancarrota por deber dos millones de dólares y no tener para pagarlos.

Rollie Fingers, uno de los pitchers más carismáticos de los años 80, ganador del Cy Young y Jugador Más Valioso tuvo problemas por no reportar a Hacienda más de 1.4 millones de dólares.

Jack Clark, estrella de los Cardenales de San Luis, también se fue a la bancarrota al terminar su carrera y le quitaron una casa de 2.4 millones para saldar deudas que tenía.

Chuck Knoblauch, quien jugó 4 series mundiales con los Yanquis, ha sido arrestado dos veces por violencia intrafamiliar contra su esposa.

Curt Schilling, campeón mundial con Arizona y tres veces segundo lugar en el premio Cy Young, perdió 50 millones de dólares en una mala inversión.

Ottis Nixon, quien se robó 620 bases en las mayores, ha sido detenido por sus problemas con las drogas y el alcohol. Una vez se quemó su casa por problemas con los vecinos.

Mat Bush es un joven prospecto que pintaba para gran estrella, pero que antes de llegar a las Ligas Mayores pasó por prisión por atropellar a un anciano. Quiso retomar su  carrera a los 30 años sin resultados positivos.

Y al final de la lista el más grande: Pete Rose. Su afición a las apuestas lo tiene fuera del Salón de la Fama a pesar de ser el jugador con más hits en la historia de las Ligas Mayores.

A veces el pelotero triunfador se queda tan acostumbrado a la buena vida que cae en la tentación y termina con su reputación.

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